La piel, nuestro órgano más extenso, nuestra superficie, nuestro contenedor, lo primero que mostramos de nuestro cuerpo, nuestra primera y más potente defensa.
Desde siempre la piel fue utilizada como soporte de tatuajes. En distintas partes del mundo, las personas  se hacían estas marcas que los unían como grupo y los diferenciaba como tribu, al  tatuarse símbolos distintos que indicaban su lugar de pertenencia.
En esta serie fotográfica, muestro una posibilidad más que tiene nuestro cuerpo y el tatuaje. Es el recordarnos de lo sagrado que es nuestro cuerpo. Que nosotros mismos somos quienes debemos cuidarnos, al llevar en la piel el tatuaje de lo que siempre debemos recordar: el uso de profilácticos. Por otro lado, este nuevo diseño de tatuaje, puede ser hoy un elemento tribal que nos represente y nos identifique en la cotidianeidad dentro de una contemporaneidad mundial.  Llevaríamos así, en nuestra piel, algo que nos una y nos integre como tribu mundial.